Año de cambios
Por fin se acabó 2008, año de emociones fuertes en muchos sentidos pero sobre todo en todo lo referido a mi vida profesional. La crisis ha golpeado con fuerza en todo el entorno de nuestros clientes, y aunque hasta ahora nos hemos defendido bastante bien, no es menos cierto que algo nos ha afectado.
Y como no podía ser de otra forma, ha empezado un nuevo año. No recuerdo ningún otro año del que se esperara menos por la mayoría de la gente como el que ya nos lleva.
El caso es que, como mandan los cánones, los últimos días de cada año y primeros del siguiente son días de reflexión, de conclusiones y de buenos propósitos. De nuevos objetivos para el año siguiente y de recarga de pilas para lo que pueda venir.
Y el caso es que algo me dice que este año va a ser de cambios, y por si acaso no vienen solos, tendré que provocarlos, pero en cualquier caso llegarán. Dicen que los tiempos de crisis son también de oportunidades.