Cambio en las organizaciones ¿una oportunidad?
El viernes pasado, un amigo me pidió que compartiera charla con él para un cliente que tenemos en común.
El tema de la charla era el Software Libre y las posibilidades de implantación en la organización por todas sus oficinas de España. El objetivo era presentar los pros y contras de la decisión, planteando un debate entre los asistentes a la presentación.
A mí, como era de esperar, me tocó describir las enormes ventajas del software libre, así como algunas de las opciones existentes. No me fue difícil, ya que es lo que hemos estado defendiendo durante años.
Como tampoco era conveniente despertar demasiado entusiasmo que les llevara a tomar decisiones precipitadas, tuve que morderme la lengua para no resultar demasiado extremista, creed que me costó.
Asistieron unas 50 personas que, para mi sorpresa, no se durmieron durante la exposición. Lejos de esto, plantearon dudas e inquietudes al finalizar que resultaron ser muy interesantes.
Además de las típicas dudas de si era posible compartir ficheros de Word con los compañeros, o ver vídeos en youtube, lo que más inquietaba era el cambio.
Esta organización tiene un alto grado de participación de los trabajadores con lo que se suscitó un interesante debate. Desde los claramente partidarios hasta los que, sin dejar de ver las ventajas, tenían miedo al cambio.
Al final, como en todo cambio, pesa mucho la inercia de todo el tiempo que se lleva utilizando una tecnología, aunque claramente no sea la mejor. Y cuesta mucho dar el paso, de hecho antes se buscan justificaciones para no darlo.
Esto me ha hecho pensar que, a pesar de que el software libre ha experimentado un crecimiento exponencial en los últimos años, las organizaciones siguen obviando las ventajas del mismo por el temor a cambiar.
En SPL, llevamos 10 años utilizando software libre en nuestros desarrollos, Linux para los servidores de nuestros clientes y demostrando con hechos la bondad de la decisión. Pero los inicios fueron duros, solo los clientes con fé ciega o con conocimientos internos como para darse cuenta de la conveniencia del cambio dieron el salto.
Incluso hoy en día, la poca cultura tecnológica de los “decisores” de las organizaciones hace que sea más cómodo decidir “seguir como estamos“, porque “un millón de moscas no puede equivocarse”… ¿o sí?
El tiempo parece que nos va dando la razón y ahora que sopla a nuestro favor no podemos desaprovecharlo. Quizás las necesidades de las empresas en este momento no van tanto por los técnicos capaces de instalar, configurar e implantar software libre como de la figura del consultor/evangelizador/facilitador que les ayude a dar los pasos necesarios y a motivar a los usuarios a aprovechar las ventajas.
¿Es una clara oportunidad de negocio?