La pasión por lo que haces ¿tiene valor?
Gracias a una entrada de un amigo en Facebook, he leído un artículo que reflexiona acerca de las diferencias entre ser profesional y amateur: Are we too professional?.
El caso es que el autor del artículo reflexiona acerca de cómo el concepto de profesionalidad se ha devaluado hasta tal punto que en determinadas ocasiones es necesario volver a los orígenes para buscar algo de pasión por lo que hacemos. Analizando la vida de algunos deportistas constata como, cuando el deportista amateur llega a profesional, pierde la frescura y la pasión por su trabajo, propias de las primeras etapas. Me gusta sobre todo esta cita:
At the end of the 19th century, an amateur meant someone who was motivated by the sheer love of doing something; professional was a rare, pejorative term for grubby money-making. Now, amateurism is a byword for sloppiness, disorganisation and ineptitude, while professionalism–as Humphrys suggested–is the default description of excellence.
Y curiosamente, he tenido muchas veces este mismo pensamiento.
La realidad es que, según la RAE no parece que haya duda en clasificar a un profesional, aunque en actividades delictivas sea
. Básicamente, el profesional es el que se gana la vida con lo que hace, y se presupone que por esto mismo no lo hace del todo mal. Pero es más que frecuente encontrarse con trabajos o actuaciones, supuestamente profesionales, que no dejan de ser una soberana chapuza falta de toda atención, dedicación, en definitiva falta de pasión.
Y aunque es muy fácil confundir la pasión por el trabajo con la adicción al mismo, nada tiene que ver. Estoy hablando de poner todo en cada minuto que dedicamos al trabajo, que no es lo mismo que dedicar todos los minutos al mismo. En definitiva, más que al trabajo a todo lo que hacemos, sea trabajo o placer.
Y es que cada vez tengo más claro que, para llegar a viejo feliz, aunque sea tangencialmente feliz, es imprescindible que todo lo que hagamos lo hagamos con pasión.
Me tengo por un apasionado de mi profesión y mis actividades de tiempo libre, bien sea la música, la tecnología, literatura, gadgets, búsqueda de tesoros o frikadas varias. Y me resulta cada vez más triste ver como la pasión por el trabajo, o la vida en general, se va diluyendo a medida que se avanza en una carrera profesional, o vital. Lo he podido observar en muchas personas, ya sean profesores, ingenieros, músicos, artistas, economistas, médicos, y un largo etcétera. Quizás sea que soy muy afortunado, pero es fundamental levantarse cada día con ese fin en mente, y todos podemos.
¡Hay que vivir con pasión! Únicamente así podremos conseguir la excelencia y disfrutar de cada minuto de nuestra vida.
Hace un par de semanas mis buenos amigos X i P me regalaron un par de libros. Uno de ellos,
Llevo cuatro años con este 