Miénteme


La primera vez que escuché hablar de Noam Chomsky fue en la Facultad de Informática.

Pero no fue en el bar, como más de uno habrá malpensado, sino en una asignatura en la que estudiábamos Lenguajes Formales. Éstos son importantísimos para la construcción de los compiladores, apasionante área de la computación, aunque algunos piensen que estoy algo trastornado. Pero no temáis, este no es el objeto de este post.

Chomsky es uno de los teóricos sobre el lenguaje que más ha contribuido a diferentes áreas de la ciencia, desde las matemáticas hasta la psicología, pasando por la informática. Aunque, por lo que más se conoce es por su activismo en contra de la manipulación de cualquier forma de poder, sea cual sea su ordinal.

El caso es que en 1988 co-escribió un ensayo sobre los medios de comunicación de masas, Fabricando el consenso, en el que se viene a explicar algo muy obvio pero que la mayoría de las veces olvidamos: los medios de comunicación son un negocio, y como tales se deben al beneficio.
Esto quiere decir que la linea editorial de un medio, qué noticias se publican y cómo, está completamente dirigido por el objetivo económico del mismo. En román paladino, nuestro periódico favorito no nos da la noticia veraz sino la que nosotros queremos leer, y si no es así desaparece.

Para constatar este análisis no hay más que leer la misma noticia desde diferentes medios y nos dará la risa floja: el número de asistentes a las manifestaciones de diferentes colores y credos varían desde unos pocos hasta millones en función de quién dé la noticia, por cierto nuestro medio suele coincidir en la valoración del éxito de la concentración con nuestros deseos para el mismo.

Si a esto le unimos que, los que nos informamos a través de Internet, recibimos cada vez la información más filtrada y adaptada a nuestros gustos, tenemos el cocktail perfecto y fatal: nuestro universo informativo no hace sino darnos la razón continuamente y radicalizarnos cada vez más en nuestras posturas: el cliente cautivo y fiel perfecto.

Si tenemos en cuenta que los medios de comunicación SIEMPRE tienen intereses ligados al poder, de uno u otro color, podemos darnos por manipulados.

Pero, a pesar de esta visión tan negativa, soy optimista. Si hacemos el esfuerzo de eliminar los filtros, consultar sistemas de información algo más democráticos (aunque también manipulables) como Twitter, posiblemente estaremos en mejor situación que nunca para confrontar cada píldora de información que recibimos.

Es fundamental dejarse caer de vez en cuando por nuestras líneas enemigas particulares para darnos cuenta de que nada es negro o blanco, nos llevaremos sorpresas.

2 Comments

  1. Héctor dice,

    September 14, 2011 @ 2:36 pm

    Jo estic amb el que dius, però crec que oblides la gran responsabilitat que té l’espectador. No podem limitar-nos a pensar que estem manipulats i ja està, perquè la manipulació necessita un complement indirecte. Si jo estic manipulat, en més o menys quantitat és perquè jo em deixe, o perquè m’agrada també. Jo no sentiré a Losantos perquè no m’agrada, però si altres emisores perquè m’agrada el que diuen…

  2. Pepe Sanchis dice,

    September 15, 2011 @ 10:17 pm

    Això precisament es el que vull dir. La responsabilitat personal ens tindria que conduir a qüestionar continuament el que ens diuen diariament… encara que siga desde la nostra radio preferida, però clar… no es fàcil.

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