Tener glamour o no tenerlo, esa es la cuestión

El pasado 6 de octubre murió Steve Jobs, uno de los miembros de la comunidad tecnológica más glamouroso de la historia, a los 56 años.

He admirado los productos de Apple desde sus inicios y sobre todo estos últimos años que han sido los mejores. He disfrutado de su estética y de su capacidad para componer, con tecnologías ya existentes, productos superlativos. Por supuesto, también disfruté en su día de la charla que dio a los estudiantes graduados de Stanford.

Los medios de comunicación de todo el mundo dieron la noticia consumiendo ríos de tinta digital, explicando con todo detalle lo que habría sido el mundo si Jobs no hubiese existido. Millones de personas disfrutan de los productos de Apple, y durante esos días agradecieron a Jobs el haberlos creado. Recordaba casi a los actos multitudinarios de despedida a un pontífice, qué cosas… Todavía hoy, con motivo de la aparición de su biografía autorizada, hay artículos en prensa que recuerdan su presencia. Adjetivos como genio, visionario, asceta, estrella sideral, etc., difuminaron el que, a mi modo de ver, más le definía y menos se difundió: empresario, parece que en este país suena mal pero es lo que hay.

Como es lógico, no todo el mundo se entristeció, aunque tampoco es el objeto del post, otro día.

Pero tan solo 6 días después, ha sido un mal mes, moría Dennis Ritchie, nada más y nada menos que uno de los padres del leguaje de programación C y del sistema operativo UNIX. Para los que no sepan qué es C o UNIX, simplemente que piensen que prácticamente cualquier sistema operativo que tengan delante ha sido escrito en C, así que no hace falta explicar más.

El caso es que la noticia no tuvo ni la milésima parte de trascendencia que tuvo la de Jobs. No esperaba algo distinto, pero fue muy curioso escuchar a gente nada relacionada con la tecnología y que no tenían claro como se deletreaba, loar al genio de Coupertino, afirmar que  sin él el mundo hubiese sido mucho peor y, seis días después, esas mismas personas no habían oído hablar del bueno de Ritchie.

Esto no hace sino confirmar la cantidad de verdaderos genios en todas las áreas del conocimiento que quedan en la sombra porque no tienen, o no quieren tenerlo, glamour. No quiero decir con esto que Jobs no fuese todo lo que se dijo de él, pero muchas veces el talento es algo gris y no brilla demasiado.

Parece que la gente está sedienta de modelos a los que seguir, Jobs encarnaba perfectamente ese perfil estético y casi ascético.

 

3 Comments

  1. Tano dice,

    October 28, 2011 @ 10:51 am

    Una reflexión muy interesante y que nos lleva a otra incluso más profunda. ¿Por qué está el personal sediento de modelos?. Gracias Pepe.

  2. jarodil dice,

    November 4, 2011 @ 9:01 am

    Yo era uno de los que no habia oído hablar de el. Sin embargo, mi primer contacto con los ordenadores fue programando en fortran bajo UNIX. No sabia ni encender un PC y sin embargo usábamos las terminales UNIX en un XT-AT con pantalla de fósforo verde.
    Probablemente Dennies Ritchie haya sido mas importante para mi que Jobs, y yo sin saberlo…

  3. Pepe Sanchis dice,

    November 4, 2011 @ 10:14 am

    @Tano, la respuesta a tu pregunta es bastante evidente, por desgracia… Y gracias a ti por tus aportaciones.

    @Javi, no lo dudes, Dennis Ritchie fue mucho más importante. Por cierto, bienvenido :-)

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